domingo, 15 de mayo de 2016

TLC EE.UU-Perú: en la cuerda floja


La semana pasada nos visitó Nancy Pelosy, presidenta de la Cámara de Representantes del Congreso norteamericano. El motivo: hacer seguimiento a una denuncia que compromete seriamente el TLC firmado con el Perú.
La queja presentada por la International Labor Rights Fund, la ONG Perú Equidad y siete sindicatos peruanos, en junio del 2015, fue admitida por el Departamento de Trabajo de EE.UU, que emitió un informe en diciembre último, recomendando al Estado peruano una serie de medidas cruciales para el futuro de las relaciones laborales en nuestro país.
El informe elaborado por la Oficina de Asuntos Internacionales y Laborales (OTLA) es categórico en su evaluación. Entre sus conclusiones pone de manifiesto su preocupación respecto de la forma en que la Ley de Exportaciones No Tradicionales (Decreto Ley N° 22342) expone a los trabajadores a la violación de sus derechos sindicales.
El documento describe cómo miles de contratos laborales se quedan sin renovación si se afilian a un sindicato. Da cuenta, también, del fracaso sistémico del Estado peruano para hacer cumplir las leyes laborales, su incapacidad para hacer efectivas las multas e implementar inspecciones laborales.
A pesar de la reciente reforma procesal, los procesos judiciales resultan insuficientes o engorrosos para el trabajador.
Aunque algunos especialistas precisan que “el informe limita sus recomendaciones a los trabajadores empleados bajo la LExNT, a pesar que estas prácticas se producen en toda la economía peruana, incluyendo a los trabajadores de la agroexportación, que fueron coautores de la Queja presentada ante la OTLA”; lo cierto es que las recomendaciones planteadas por el gobierno norteamericano pueden leerse como un cuestionamiento frontal al principio rector de nuestra legislación laboral: la contratación temporal (o inestabilidad laboral).
El Departamento de Trabajo norteamericano ha puesto como plazo diciembre de este año para que el Estado peruano adopte medidas correctivas. En juego están los beneficios arancelarios que todavía tienen los exportadores peruanos.
La principal recomendación, la más relevante, supone cambios legislativos (“adoptar y poner en práctica instrumentos jurídicos para asegurar que el uso de contratos temporales no restrinja la libertad sindical de los trabajadores”).
El propio informe brinda algunas pistas: limitar el uso de contratos de trabajo de corta duración; autorizar a la autoridad administrativa para que obligue a los empleadores a renovar los contratos; que los trabajadores empleados bajo esta modalidad ocupen cargos permanentes en los casos de reiterado incumplimiento o cuando haya indicios de discriminación antisindical. Además, insta al Estado a no permitir el “sobreseimiento” (demora) del procedimiento administrativo o judicial.
Todo un dilema para el próximo gobierno: o cambia la legislación laboral fujimorista, defendida por la gran empresa, o pierde los beneficios del TLC. Pago por ver.

CARTA: Ricardo Palma a Nicolás de Piérola: “no son chilenos los que nos han vencido sino nuestros vicios”

CARTA: Ricardo Palma a Nicolás de Piérola: “no son chilenos los que nos han vencido sino nuestros vicios”
Lima, Junio 27 de 1881
Excelentísimo señor don Nicolás de Piérola.
Mi distinguido amigo:
Los peruanos hemos tenido siempre en poco a la prensa. Por eso los chilenos nos ganaron de mano comprando aliados en la prensa europea que, salvo excepciones, nos ha sido y es generalmente hostil. Nuestros gobiernos, generosos hasta la prodigalidad, ha sido siempre tacaños en materia de prensa…
…Periodista ha sido usted, conoce a fondo el oficio y no necesita, por lo tanto, que le ponga puntos sobre las íes para estimar la conveniencia o inconveniencia de tener en Panamá un órgano exclusivamente peruano, ya que en Lima es ello imposible mientras nos dominen chilenos y achilenados…
…La continuación de la guerra, por nuestra parte, la tengo por otro lado imposible. ¿Por qué? Porque en nuestro país desventurado no hay virilidad ni patriotismo, porque la anarquía nos gangrena y porque la corrupción está infiltrada no sólo en los hombres de nuestra generación sino en las venas de la generación llamada a reemplazar la nuestra. ¿Qué pueblo este donde ochenta y nueve coroneles y cincuenta y siete tenientes coroneles suscriben el compromiso de no tomar las armas contra el invasor? El tesoro público habrá mantenido durante años y años a tanta y tanta sanguijuela, para que, cuando la patria necesita de ellos, se conviertan en inofensivos gusanillos. ¡Y qué militares! Salve usted a la patria con los que tan cobardemente corrieron en San Juan, y con fanfarrones cuando el peligro está distante…
Por cada diez militares pundonorosos y dignos tiene usted noventa pícaros, para quienes el honor, el deber, la patria y la honra son palabras huecas. Para formar ejército tendría usted que empezar fusilando la mitad siquiera de los militares. Como ya sabe usted que en San Juan hubo jefes, y no pocos, que por salvar incas (billete circulante), sacrificaron todo, menos la vida por supuesto. Coronel hubo que el 15, a la hora en que se batían algunos de sus soldados en Miraflores, llegaba a Huacho.
No son armas ni municiones los que más necesitamos para escarmentar al enemigo chileno y vengar los pasados desastres. Es patriotismo y unión, o lo que es lo mismo son virilidad y virtud lo que nos hace falta. Con ellas ¿sería posible que Lima, ciudad de 130,000 almas, se encontrara sujeta por una guarnición chilena de 3,000 hombres?…
…No son chilenos los que nos han vencido sino nuestros vicios, y consecuencia de ellos es la escasez de hombres para los puestos de compromisos.
Ricardo Palma.